TÍTULO DE LA PELÍCULA: LA MISIÓN
AÑO: 1986
PAÍS: Reino Unido
DURACIÓN: 125 Minutos
DIRECTOR: Roland Joffé
GUIÓN: Robert Bolt
MÚSICA: Ennio Morricone
OBRAS: LA MISIÓN BSO
VESTUARIO: Enrico Sabbati
MONTAJE: JM clark
INTÉRPRETES:
Robert De Niro
Jeremy Irons
Ray McAnally
Aidan Quinn
Cherie Lunghi
Roland Pickup
Liam Neeson
ARGUMENTO:
La película comienza junto a las cataratas del Iguazú, donde los misioneros jesuitas intentan atraer a la fe y la civilización a los guaraníes que vivían en la selva. Tras el martirio de algunos misioneros de la Compañía de Jesús al ser arrojados a las cataratas por los indígenas, el padre Gabriel (Jeremy Irons) encabezará la labor pastoral en solitario acompañado de una Biblia y un oboe. Poco a poco su labor va adquiriendo cuerpo hasta que pasado el tiempo —apoyado por otros sacerdotes y hermanos jesuitas— logra crear las reducciones o misiones en la zona. Estas fueron una especie de comunidades autosuficientes donde los indios eran evangelizados —apartándolos de sus temores e instruidos en las destrezas técnicas y culturales europeas en el uso de herramientas para la agricultura, la música, etc. además de protegerlos de los tratantes de esclavos. Esta última práctica estaba prohibida por las Leyes de Indias dictadas por los reyes de España, pero, en aquel lugar tan apartado del mundo y con la sustanciosa compra-venta que hacían los vecinos portugueses de los indios capturados (en territorio luso sí estaba permitido), las autoridades locales españolas no sólo hacían caso omiso de la ilegalidad de estas prácticas, sino que se lucraban con ello.
CONTEXTO HISTÓRICO:
Con la perspectiva del tiempo transcurrido, el balance de experimento de las reducciones (con sus aciertos, con las limitaciones de esa teocracia socialista con una fuerte dosis de paternalismo) está muy ligado a opciones muy de fondo sobre el ideal político-ético. No es extraño que las reducciones hayan despertado la simpatía de los comunistas y socialistas y la de los cristianos, especialmente por su dinamismo misionero. Tampoco que hayan encontrado serias reticencias entre los liberales, especialmente los laicistas. The Mission está enfocada desde una perspectiva indudable de simpatía por los logros de las reducciones y hay que relacionarla, sin duda, con el debate teológico-cultural en torno a la liberación cristiana. De hecho hay, al final del film, una referencia explícita y un homenaje final, a la continuidad hoy de ese servicio, “por fe y amor”, de muchos sacerdotes a los indígenas de Sudamérica y a su compromiso en la defensa de la cultura y las tierras de los indios. Pero La Misión no es una apología o, al menos, pienso que no hay que interpretarla necesariamente, como una apología del compromiso político revolucionario a partir del cristianismo: su final es suficientemente abierto y ambiguo.
PREMIOS:
Ganadora del premio Óscar 1986, a la Mejor fotografía (Cris Menges).
Ganadora del premio Palma de Oro 1986 del Festival de Cannes (Roland Joffé).
Ganadora de 3 premios BCSPN 1987, al Mejor actor secundario (Ray McAnally), al Mejor montaje (Jim Clark) y a la Mejor música (Ennio Morricone).
Ganadora del premio David di Donatello 1987, al Mejor productor extranjero (Fernando Ghia y David Puttnam).
Ganadora del premio Globo de Oro 1987, a la Mejor música (Ennio Morricone) y al Mejor guión (Robert Bolt).
VALORACIÓN CRÍTICA:
Roland Joffé nos trae esta bellísima película. La música y la fotografía, son los puntos fuertes que apoyan un guión que cuenta una las peripecias más importantes de la evangelización de las colonias sudamericanas. La música, compuesta seguramente por el mejor compositor de bandas sonoras del cine mundial, Ennio Moricone, ganador de dos Oscar es totalmente relajante. Si la música es excepcional, la fotografía es maravillosa, como lo demuestra el hecho de que ganará el Oscar en este apartado. Los exteriores donde se rueda son de gran belleza. La escena inicial en la que el primer sacerdote es tirado crucificado por las cataratas de Iguazú, posee unas imágenes preciosas. Roland Joffé trata con bastante rigurosidad la cuestión histórica en que se basa la cinta, y la postura de los Jesuitas en el conflicto surgido por la aplicación del Tratado de Madrid, así como el latente problema de la colonización sudamericana con el trato dado a los indígenas. La película me ha permitido conocer hechos de la historia que desconocía. En primer lugar, la labor evangelizadora de los Jesuitas en Sudamérica mediante misiones, que choca con la creencia general de que la conquista fue a base de imponer a los pueblos indígenas una religión y unas costumbres mediante la fuerza. Al contrario, en estas misiones, los Jesuitas organizaron a los guaraníes de forma solidaria, respetando sus costumbres, pero ayudándoles y enseñándoles modos de organizarse para ser más prósperos. Todo ello como mejor modo de transmitirles las enseñanzas de Jesús. Las actuaciones que realizan Jeremy Irons y Robert de Niro, en sus respectivos papeles de Padre Gabriel y Capitán Mendoza, son soberbias. Jeremy Irons es muy convincente en su papel de Sacerdote que se mantiene fiel a su idea de ayudar a los guaraníes sin utilizar la violencia. Robert de Niro está genial como tratante de esclavos, pero incluso, me gustó más como atormentado.
En definitiva, una historia de superación y de fe, que demuestra con elegancia como cada uno tenemos que luchar por lo que es nuestro sin ceder un ápice si la justicia verdadera lo avala. La calidad interpretativa de todo su reparto es impecable. Una de las filmaciones más bellas y aleccionadoras que hayan podido darse en la historia del cine. Una gema preciosa del séptimo arte, que plantea magistralmente el rompimiento entre las más genuinas aspiraciones del credo cristiano, definidas desde la pureza del Evangelio, y la codicia de los sistemas humanos, capaz incluso de permear a la Iglesia y alterar su naturaleza.










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